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La cultura de ganar. Del deporte a la Pyme

Foto del escritor: Maite  Cuesta Modinos
Maite Cuesta Modinos
6 abr
4 min de lectura

Actualizado: 7 abr

La cultura de ganar es lo contrario a victorias puntuales. Celebramos a menudo el cierre de un contrato, un nuevo cliente, o un trimestre bueno, como si fueran hitos aislados, y olvidamos que, cuando hablamos de alto rendimiento, la victoria es una consecuencia del trabajo, nunca el fin en sí mismo.


Escuchaba recientemente al entrenador del Palencia Baloncesto hablar sobre este concepto en una rueda de prensa. Sus palabras eran ""estamos intentando instaurar una cultura de ganar, de ser siempre competitivos y el mero hecho de jugar tiene que hacer que estés en esa cultura".


En este artículo trasladaré este concepto de la cancha a la estructura organizativa, redefiniendo lo que significa la gestión de equipos y de estrategias.



1. El mito del resultado: estar mirando constantemente el marcador.


Uno de los errores más comunes de los líderes es gestionar mirando exclusivamente los KPI,s. Si la única métrica de éxito son ellos, entonces operamos a ciegas. ¿Por qué? Porque no estamos mirando el proceso, sino el resultado.


El entrenador de baloncesto no controla el balón en un tiro a canasta, pero sí controla la posición del jugador, la táctica previa y la intensidad del trabajo en los entrenamientos semanales. El entrenador ha trabajado la técnica de tiro, la liberación de espacios, y la intensidad con la que se ha de llegar. Ha preparado un entorno favorable.


En la empresa, ocurre lo mismo. Ganar es un subproducto del sistema. Si los sistemas de la organización (procesos, comunicación, valores, cultura) son robustos, el éxito en nuestra cuenta de resultados nos lo dará el mercado como respuesta a nuestra eficiencia.


2. Los pilares de una cultura de ganar


Para que una organización deje de "intentar ganar" y empiece a "funcionar para ganar", debe asentar tres pilares fundamentales:


A. La excelencia en el proceso (El "cómo" sobre el "qué")


Una cultura ganadora se obsesiona con la ejecución diaria. Con el análisis metódico de sus procesos en busca de la eficiencia y la sencillez. No se trata de complicados procesos de trabajo, sino de eficientes y sencillos procesos de trabajo, de trabajar la mejora continua y el detalle con pasión. La estandarización de procesos de alta calidad reduce la dependencia de la suerte.


Decía Phil Jackson "la parte más importante de la profesión reside en la pista de entrenamiento, no en el partido". En el ámbito organizacional hablamos de perfeccionar continuamente nuestra forma de trabajar. De cuestionarnos como ser mejor en cada proceso, no solo corrigiendo, sino también atreviéndonos a innovar.


B. El talento como suelo, pero nunca como techo.


Aquí es célebre la frase Michael Jordan, el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos: "el talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos".


Una organización con cultura de ganar no permite que las individualidades no estén al servicio del equipo. Ni el mejor de los guerreros podría ganar una guerra sin su ejército. Así que no dejemos que los talentos y las individuales rompan los ecosistemas organizativos. El talento es la base del sistema, pero no sustituye al sistema en sí.


Cuando colocamos cada pieza y hacemos que entienda su rol dentro del sistema, el rendimiento colectivo supera la suma de las individualidades.


C. La gestión del error como dato, no como drama


Decía Roger Federer: "en mi carrera he ganado el 80% de los partidos jugados, pero he perdido el 54% de los puntos. Apenas gané el 50% de los puntos que jugué" Y terminaba diciendo "cuando juegas un punto, tiene que ser lo más importante del mundo, pero cuando ha pasado, es pasado. Esta mentalidad te libera para comprometerte plenamente con el siguiente punto. Te da intensidad, claridad y foco"


En las organizaciones ganadoras, el error no ha de ser castigado con el miedo, porque paraliza, sino que hemos de utilizarlo para recalibrar el proceso. La mentalidad "Federer" no es aguantar el golpe. Es procesarlo más rápido que la competencia y buscar el siguiente "punto" con renovada intensidad, mayor claridad y sobre todo foco en lo que queremos.


3. ¿Cómo empezar a construir este sistema?


Trasladar la filosofía del deporte a una empresa requiere un cambio de mentalidad en el liderazgo:


  1. Audita tus procesos, no tus facturas: Identifica dónde el sistema es débil antes de que el resultado sea negativo.

  2. Define comportamientos, no solo metas: Premia la disciplina, el rigor y la colaboración tanto como el cierre de ventas.

  3. Fomenta el talento colectivo: En un equipo ganador, cada miembro sabe donde brilla y qué aporta al equipo.


Conclusión: Ganar como hábito


Como decía Aristóteles: "Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito".


La cultura de ganar es, en última instancia, la eliminación de la incertidumbre a través del rigor organizacional. Cuando una empresa deja de perseguir la victoria y empieza a perfeccionar su motor, descubre que el éxito ya no es algo que hay que salir a buscar, sino algo que sucede orgánicamente.


En resumen. No trabajes para ganar. Trabaja para construir una organización tan eficiente, disciplinada y alineada que perder sea estadísticamente improbable. 



 
 
 

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