top of page

Lucirse no es liderazgo

Foto del escritor: Maite  Cuesta Modinos
Maite Cuesta Modinos
5 may
3 min de lectura

A veces confundimos en las organizaciones gente que brilla con liderazgo.


Nos pasa cuando premiamos al que “MÁS”,  al comercial que más vende, al creativo que deslumbra con su presentación, al técnico que soluciona más problemas, y asumimos que por ser “el que más” debe ser el abanderado de la empresa.


Tomo como reflexión la rueda de prensa de Sergio Scariolo, entrenador del Real Madrid de Baloncesto, acostumbrado a guiar a equipos llenos de talento individual, tras un partido que fue perdiendo y que ganó en la prórroga.


Uno de sus jugadores obtuvo una valoración histórica, un +53 de valoración. En rueda de prensa, su entrenador dijo:


“Liderazgo no es meter 40 puntos... Liderar es servir al equipo con el talento que tienes”.

¿De qué estaba hablando? De lo que ocurre en nuestras organizaciones muy frecuentemente: de confundir lucirse con liderar.



El ego como distorsión del valor


El problema del lucimiento es que es individual.


El talento aflora cuando está inspirado y las circunstancias son favorables (que no es lo mismo que fáciles).


Pero este es un talento frágil. Su valor depende de su estado de gracia, no de su compromiso con el sistema.  


Y es un talento selectivo, brilla en lo que más disfruta haciendo.


Sergio Scariolo define exactamente esto, el compromiso con el sistema, de la siguiente forma:


  1. En los días que todo te sale bien, cuando eres bandera para los compañeros.

  2. En los días normales, cuando no hay musas. El compromiso aquí florece cuando hay disciplina y oficio. Cumplir con tu equipo cuando no hay aplausos.

  3. En los días en los que nada sale bien, entonces es aquí cuando el compromiso aflora desde la humildad, desde hacer mayor esfuerzo y bajar al barro a lidiar con el resto del equipo.


El Liderazgo no se mide por los momentos de brillantez, sino por la solidez de actuación en cualquier momento

 

La “arquitectura” del servicio


Partiendo de esa premisa de que no se lidera solo por momentos brillantes, sino por la solidez continua del compromiso hacia el equipo, podemos encontrarnos con tres perfiles que requieren una mirada distinta en nuestros equipos, y, que si no se gestionan, pueden llegar a romperlo.


  1. Tenemos a los que brillan. Lo hacen en facetas que dominan, normalmente vistosas y claramente identificables. Nuestro trabajo con este perfil es valorar sus méritos sin eclipsar al equipo.

  2. Luego están los que deslumbran. Son perfiles de resultados explosivos, pero de baja generosidad. Aquí recomiendo “atarles en corto”, porque esa falta de humildad puede llevar a romper el equilibrio del equipo.

  3. Por último, están los que no hacen ruido: son los guardianes de la cultura. Mientras el primer perfil brilla en función de su inspiración, ellos sostienen los fundamentos de la organización.


Pasar de gestionar egos a crear fundamentos de equipo


Sergio Scariolo habla de dos premisas. Empieza por una muy clara para él:


"Aportar al equipo se hace desde todas las áreas de juego, no solo desde la que mejor se te da."

Y luego añade, sabiendo que no siempre se puede estar en tu "prime"

"Puede que no brilles siempre, pero siempre tienes que ser útil al equipo."

Un equipo que depende exclusivamente de que su referente "tenga el día" es un equipo “secuestrado”.


Por el contrario, un equipo donde cada miembro entiende que su responsabilidad es servir al conjunto —especialmente cuando las cosas no salen bien— es un equipo con conciencia de misión.


Y para llegar a ello no necesitamos grandes métodos de trabajo.


Necesitamos rigor en lo que decimos y conversaciones para entendernos.


Liderazgo de servicio - Sergio Scariolo - Entrenador Real Madrid Balonceseto

 

 

 

 
 
 

Comentarios


bottom of page