Una historia real de gestión del cambio... y equipos que no cambian.

Actualizado: 27 abr
Hay organizaciones que cambian... y equipos que no quieren cambiar.
El problema no era el talento
Corría el año 2004. La Selección Española de Futbol volvía a caer eliminada, en esta ocasión en primera ronda. Portugal era quien mandaba al equipo para casa.
España, que dominaba internacionalmente a nivel de clubes, fracasaba constantemente en los Campeonatos de Selecciones.
Había mucho talento individual, pero no se daba con la clave para superar "La Maldición de los Cuartos".
Un líder cuestionado... y una decisión atrevida
Como en cualquier organización, la llegada de Luis Aragonés como nuevo entrenador, pretendía ser un revulsivo.
Llegó el Mundial 2006, y de nuevo el fracaso fue estrepitoso. Esta vez la barrera fueron los octavos de final. Luis Aragonés dimitió. La Federación no le dejó, confiaba en él.
El equipo rendía y demostraba buen juego, pero no sabía afrontar los partidos decisivos. Incluso el propio entrenador manifestaba que "este es un equipo de puestos del séptimo al..."
Sabía que si quería cambiar la historia, había que cambiar el equipo. Y esa fue su decisión.
2007 El verdadero punto de inflexión.
El 2007 fue un año de verdadero conflicto en la Selección, tensiones internas, cuestionamiento del modelo, presiones mediáticas y sobre todo, pérdida de confianza.
Pero entre todo esto, es aquí donde verdaderamente ocurrió el cambio.
Primero QUIÉN... luego QUÉ
Siguiendo una de las ideas principales de "Good to Great" de Jim Collins, el primer movimiento que hizo no fue táctico... fue humano.
No faltaba talento, pero sí faltaba cultura, implicación, y dinámica de equipo.
¡Cuidado! Definamos bien este punto:
había cultura, pero no era la que se necesitaba
había implicación, pero no estaba orientada adecuadamente
había equipo, pero con demasiada jerarquía y galones.
Así que tocaba tomar decisiones impopulares, arriesgadas, incluso aparentemente descerebradas.
Jugadores brillantes, con peso histórico, con liderazgo informal, y reconocimiento externo, dejaron de formar parte del equipo.
No redefinió el talento, sino el peso del talento dentro del equipo
El concepto erizo ¿En qué puedo ser el mejor del mundo?
El segundo cambio fue estratégico.
La Selección dejó de perseguir el éxito compitiendo contra todos para crear su propia identidad.
Cambió la potencia por la técnica, el contraataque por la posesión y el control del balón. Quien tenía el balón tenía el poder.
Paso a ser un equipo coreográfico, con movimientos sincronizados y fluidez del balón.
Redefinió la identidad del equipo, no solo la táctica de juego
Cambio de disciplina. De la "Furia" a "La Roja"
Luis Aragonés apostó por la identidad colectiva frente al esfuerzo y las individualidades.
Pasó de una lógica basada en la épica: esfuerzo, intensidad, orgullo (que periodísticamente denominaron "La Furia") para evolucionar a un modelo de talento coordinado.
No se trataba de correr más ni esforzarse más, sino de jugar mejor juntos.
E instaló una creencia compartida "GANAR, GANAR Y VOLVER A GANAR".
Insufló la creencia en ellos podrían ser los mejores del mundo haciendo algo en concreto.
"Me gustaría que la selección tuviera un nombre, una identidad. Igual que Brasil es la canarinha o Argentina la albiceleste, me gustaría que España fuera La Roja" (Luis Aragonés, 2004)
La Paradoja de Skockdale: realismo y convicción
La Paradoja de Stockdale combina dos factores:
afrontar la realidad tal y como es,
mantener una convicción absoluta en el éxito final.
Luis Aragonés no se engañó. Sabía que con ese equipo y la cultura asentada no iban a ganar.
Su personalidad, nunca escondida, los conflictos internos, los resultados y la presión mediática que se generó, no le hicieron perder el rumbo.
Lo asumió, lo verbalizó y actuó en consecuencia.
Pero a la vez, estaba convencido de que el éxito era posible si se hacían los ajustes adecuados.
Lo resumió años después de forma simple
"... yo cogí una selección, y dejé un equipo" (Luis Aragonés,2008)
El resultado... ¿casualidad?
2008 Campeones de Europa tras 44 años
2010 Campeones del Mundo
2012 Campeones de Europa
Lecciones aprendidas
Identificamos en ocasiones estas mismas situaciones de parálisis organizacional, pero no nos atrevemos a afrontarlas.
Después de haber intentado todo para que los equipos adopten nuevas formas de trabajo, la frustración del fracaso en el líder hace mella.
De Luis Aragonés aprendemos:
que el talento acumulado no es garantía de resultados.
pero sí una cultura alineada.
Y obliga a tomar decisiones difíciles:
cuestionar quien tiene realmente la influencia dentro del equipo
asumir que no todo el talento suma
renunciar a ser buenos en todo para ser excelentes en algo
tener determinación cuando los resultados aún no llegan.
Podemos cambiar la estrategia.
Podemos cambiar el método. Pero si no cambiamos los comportamientos de los equipos, nada cambia.




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